Portada Deportivos Prueba Mazda MX-5 RF 2018: te lo vas a llevar al fin del mundo

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: te lo vas a llevar al fin del mundo

por Noemí Alonso
Prueba Mazda MX-5, portada
  • La prueba del Mazda MX-5 RF 2018 nos ha hecho plantearnos muchas cosas…

  • … por ejemplo: si existe un coche así, ¿por qué no toman nota otros fabricantes?

Nos gustaPrácticamente… todo.
No nos gustaFalta de espacio. Pero se lo perdonamos.
Nota9

 

Prueba Mazda MX-5 RF 2018. En esta ocasión no vamos a ser objetivos, lo anunciamos desde el principio. Pero tenemos nuestras razones: este coche hace que te reconcilies con la conducción pura (a un precio imbatible, por cierto) y eso basta para perdonarle todo.

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: exterior

Prueba Mazda MX-5 2018, lateral estática

Con el techo puesto, el aislamiento del habitáculo es más que suficiente.

Además de las modificaciones que recibió este verano en sus mecánicas o equipamiento, este roadster (se define así un vehículo de propulsión trasera, biplaza y descapotable) también adoptó ciertos cambios en su imagen. Eso sí, son mínimos: unas nuevas llantas de 16 y 17” en tono oscuro y, si eliges la versión con techo de lona (la que preferirán los puristas) un color marrón para la capota.

A partir de ahí, podemos observar las mismas líneas afiladas y esbeltas, en consonancia con el espíritu dinámico del modelo. Nuestra unidad tenía techo duro retráctil (las siglas RF corresponden a “Retractable Fastback”): se abre y cierra de forma electrónica desde un botón situado en la consola central. En 13 segundos habrá terminado el proceso, que puede hacerse en marcha si el ritmo no es mayor de 10 km/h. No merece la pena, hazlo en parado.

Tras esta operación, el entramado metálico queda “escondido” tras los asientos y surgen nuevas formas. Destacan los “pilares C”, los elementos que van desde la zona posterior de los asientos hasta la tapa del maletero, que restan un poco de visibilidad.

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: interior

Prueba Mazda MX-5 2018, habitáculo

El puesto de conducción es cómodo, aunque los más altos desearán más espacio hasta el techo o el borde del parabrisas.

Al quitar el techo, se descubre un habitáculo en el que abundan los plásticos duros. La impresión general de éstos es buena, si bien los que aparecen tras los respaldos de los asientos (aquí hay unas guanteras con tapa; es necesario sacar espacio de donde sea) podrían haberse “mimado” un poco más.

Mazda MX-5 2019: ya está listo

En el cuadro de mandos, los gráficos de la pantalla central están ahora más cuidados y los relojes son de fácil lectura. El sistema multimedia tiene un manejo sencillo e intuitivo; quizá pediríamos que el botón del volumen quedase en una posición más natural, más cerca de la mano, para no deambular yendo a buscarlo cerca de la palanca de cambios. Ajá, pero es ésta la que aparece justo donde debe, en el sitio perfecto. Ahora volveremos sobre ella.

Este Mazda no engaña ni promete lo que no puede dar: si ya lo habías visto por fuera, es evidente que dentro no ibas a encontrar un palacio. “El volumen de carga es pequeño”, se quejan algunos, pues sólo ofrece 127 litros (cierto, pero con una longitud total de 3,9 m para este vehículo y un techo retráctil, qué esperabais…). Más que su capacidad, son criticables las formas irregulares del maletero, que hacen medio imposible colocar las cosas de forma que encajen bien y no se muevan.

El puesto de conducción es muy bajo: tendrás la impresión de ir pegado al suelo del coche. Los asientos (los que ves en las fotos, de corte deportivo y firmados por Recaro, son confortables y sujetan bien el cuerpo) no son regulables en altura, pero sí en inclinación. Por suerte, el volante se ajusta ahora también en profundidad (además de en altura), por lo que es más sencillo conseguir la postura deseada al volante.

Prueba Mazda MX-5 2018, deflector

Hay un deflector tras los asientos, pero, con el techo quitado, turbulencias y ruido interfieren en las conversaciones.

En el MX-5, las personas de talla pequeña llevamos ventaja: ni la cabeza sobresale por el tendido parabrisas ni echamos en falta espacio hasta el techo (a pesar de que no hay mucho), aunque éste vaya cerrado. Si no eres muy alto, también estarás más cómodo a la hora de entrar y salir de este roadster, pues la cercanía al asfalto de los asientos hace que esta maniobra resulte un poco complicada para las personas más grandes o menos ágiles. Es lo único que te exige este «pequeñín», que estés en forma (un poco, al menos). Él hace lo mismo por ti…

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: conducción

La marca nipona no ha realizado modificaciones en el chasis de su modelo más carismático: “si algo funciona, no lo toques”, parecen haber pensado. Y hacen bien, ya que muy pocos coches transmiten tantas sensaciones sin necesidad de un motor potente. Su encanto se basa en una puesta a punto deliciosa, perfecta, adictiva para los amantes de la conducción.

En cuanto pones en marcha el motor y empiezas a rodar, se hace evidente su carácter amable y juguetón, que te invita a perderte por las carreteras más retorcidas que conozcas. En vías amplias no resulta aburrido, pero sí ruidoso. El techo duro aísla mejor en este apartado, pero si lo quitamos, se concentrarán muchas turbulencias tras los asientos, a pesar del deflector. Pronto querrás ir a algún puerto de montaña para afrontar todas las curvas que puedas.

Prueba Mazda MX-5 2018, dinámica

Sus 184 CV son más que suficientes para proporcionar diversión.

Ahí empieza la fiesta. La suspensión es altamente efectiva sin ser incómoda (nuestra unidad montaba la deportiva, opcional, con amortiguadores Bilstein), la dirección responde de forma inmediata, los frenos se dosifican bien, el cambio es tan preciso y de recorridos tan cortos que te encontrarás utilizándolo sólo por el mero placer de hacerlo (te recomendamos no escoger el automático. Te perderías uno de los mejores aspectos del MX-5). Puedes rodar a un ritmo alto y sostenido conservando un margen de seguridad apabullante, pues las reacciones de este roadster no son bruscas ni inesperadas: este coche no te va a meter en líos. Al contrario, te hará pensar que eres un conductor excepcional. Y lo consigue con menos de 200 CV.

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: motor

El propulsor más potente de la gama, en efecto, es el 2.0 Skyactiv-G, con 184 CV. Es el que ha recibido mayores modificaciones, con el fin de cumplir la normativa de emisiones Euro 6D-Temp.

Mantiene su entrega lineal de potencia, una respuesta inmediata al acelerador y una elasticidad proverbial: puedes dejar que caiga de vueltas (conste que no vemos la necesidad, teniendo a nuestra disposición el excepcional tacto del cambio anteriormente mencionado) y se recuperará enseguida.

Prueba Mazda MX-5 2018, trasera

El motor del Mazda MX-5 emite un sonido discreto y sugerente.

Por si fuera poco, su consumo es comedido: la marca anuncia un gasto oficial de 6,9 l/100 km… ¡y los cumple! Incluso los rebajará si te esfuerzas un poco.

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: equipamiento

Al estar ante la versión más alta de la gama, se deja muy poco para los extras: apenas dos pack, llamados Zenith Nappa y Zenith Sport.

El primero, con un precio de 400 euros, incluye revestimientos en cuero y ciertos elementos de seguridad, como la asistencia a la frenada en ciudad con detección de peatones, el reconocimiento de señales de tráfico o el detector de fatiga. El segundo cuesta 2.300 euros y añade los asientos Recaro, la barra antitorsión o la reseñada amortiguación Bilstein.

Prueba Mazda MX-5 RF 2018: conclusión

Sé que estamos ante un coche pequeño, poco práctico y muy alejado de los SUV, que valen para todo. Pero quien está mirando este tipo de vehículo no lo hace con la cabeza, sino con el corazón. Y éste rara vez se equivoca, porque sabe lo que quieres de verdad: una enorme sonrisa al volante cada vez que afrontes una carretera con curvas. Aquellos a los que les gusta conducir saben de lo que hablo.

Ficha técnica Mazda MX-5 RF 2018

Dimensiones3,91/1,73/1,23 m (longitud/anchura/altura)
Potencia184 CV (135 kW)
Consumo oficial6,9 l/100 km
Emisiones CO2156 g/km
Precio32.820 (unidad probada, sin opciones)

 

Rivales Mazda MX-5 2018

Fiat 124 Spider

Rivales Mazda MX-5 2018: Fiat 124 Spider

Desarrollados a la par, el Mazda MX-5 y el 124 Spider difieren un poco en la “pimienta” que le echan a la conducción, siendo la del japonés un poquito más picante.

Subaru BRZ

Rivales Mazda MX-5 2018: Subaru BRZ

Su motor bóxer es un prodigio y su conducción, una delicia: tanto el BRZ como su “gemelo”, el Toyota GT86, están hechos para disfrutar al volante. Pero los amantes de los roadster querrán un descapotable, algo que ninguno de ellos ofrece.

Audi TT

Rivales Mazda MX-5 2018: Audi TT

Las dos plazas traseras del Audi TT son testimoniales… aunque ahí están en caso de emergencia, añadiendo cierto sentido práctico al modelo. Su comportamiento también es bueno, qué duda cabe, pero su precio comienza en 40.000 euros.

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