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¿Merecen la pena los coches eléctricos?

por Pablo Rodriguez Rebollo
  • Con la llegada de nuevos límites para las emisiones contaminantes y las sanciones a las marcas que no los cumplan, se produzca el «boom» de ventas definitivo

  • Sus inconvenientes se van subsanando a velocidad de vértigo

No nos cabe duda de que los coches eléctricos ya son una realidad y sus posibilidades no dejan de crecer. Es cierto que el proceso de evolución de este tipo de vehículos está siendo lento, pero se supera año a año. Incluso se espera que para el año que viene, con la llegada de nuevos límites para las emisiones contaminantes y las sanciones a las marcas que no los cumplan, se produzca el «boom» de ventas definitivo.

No obstante, serán las futuras prohibiciones de compra de coches de combustión, el detonante perfecto para que los coches eléctricos acaben de culminar en el mercado automovilístico. Pero para eso aún queda mucho. Se habla aproximadamente de 2.030 o incluso 2.040, para que esto ocurra.

Algunos de los factores condicionantes a la evolución de los coches eléctricos son las sanciones a las marcas que no se comprometan con los niveles de emisiones establecidos. Pero también son importantes las medidas dictadas por los gobiernos acerca de las emisiones y la lucha permanente contra la contaminación. Como pasa, por ejemplo, en la capital, con la iniciativa Madrid 360 que va adaptándose y cogiendo forma.

Estas futuras prohibiciones serán las que abran el abanico a los coches de pila de combustible, que utilizan hidrógeno para generar la electricidad necesaria para moverse, y a otros con tecnología que, no emita nada de contaminación directa a la atmósfera.

Si tenemos en mente la adquisición de un nuevo vehículo y aún no tenemos claro qué opción escoger, una de las principales cosas a tener en cuenta a la hora de decidirnos será estar bien informados acerca del funcionamiento de los coches eléctricos. Y sobre todo, de qué nos pueden ofrecer.

Ventajas

 

 

Mayor respeto por el medio ambiente

La ventaja fundamental y primera de estos coches es que no necesitan combustible para funcionar. Simplemente convierte la electricidad en energía gracias a su motor. Utiliza energías más limpias puesto que no emite gases nocivos.

 

 

Poco ruidosos

En un principio, los motores eléctricos son mucho menos ruidosos que los que funcionan con combustible. Por lo que se reduce gran parte de la contaminación acústica, no solo la atmosférica. No obstante debemos de comentar también que, como muchos habréis pensado ya, esto es un arma de doble filo. Perderemos la alerta acústica que nos avisa de la posición de un coche que no hemos visto, lo cuál nos hará ir más pendientes como peatones o usuarios de la vía en vehículos de otro tipo como podrían ser las motos.

 

 

Potencia de motor similar pero más barato

Existe la falacia de que la potencia de los motores eléctricos es más reducida que la de los motores de combustión. Seguramente nos sorprendamos al saber que los primeros, además de contar con una potencia del estilo, son más baratos, compactos y fiables.

El motor eléctrico se deshace de elementos tradicionales del motor de combustión como puede ser el sistema de refrigeración, el aceite, el líquido anticongelante, etc. Cualquier fallo impulsado por estos elementos puede dejar inutilizable el motor. En cambio, el coche eléctrico, carece de estos componentes por lo que además de que su producción sea más barata, su manutención también lo será.

 

 

Adiós a las marchas

El coche eléctrico no necesita marchas, debido a que su motor tan solo cuenta con una marcha continua. La velocidad límite puede variar, al igual que en los vehículos tradicionales, del modelo. Pero en estos tan sólo se necesita un simple mecanismo para diferenciar cuando estamos en marcha, estacionados o dando marcha atrás.

 

 

Distribución del espacio

El motor eléctrico es más compacto, como decíamos, y puede descentralizarse debido a que no cuenta con caja de marchas. Por lo que se puede situar en cada una de las cuatro ruedas, siendo sincronizado a través de software.

De ahí que surjan algunos modelos con menos parte delantera, ya que no precisan de un morro tan voluminoso. Aunque la mayoría de marcas siguen optando por diseños que siguen la dinámica de los coches tradicionales.

 

 

Mayor eficiencia, menor consumo y mayor ahorro

Una diferencia de grandes magnitudes se encuentra en la eficiencia, que ronda el 90% en los eléctricos y tan solo un 30% en los tradicionales. Lo que quiere decir que los coches consumirán menos. O mejor dicho, consumirán mejor y será necesaria menos energía para realizar el mismo esfuerzo. Lo que se traduce en un ahorro importante para nuestro bolsillo.

 

Desventajas

 

 

Poca autonomía

Las baterías actuales son pequeñas, por lo que no pueden asumir retener una gran cantidad de electricidad, tan solo lo suficiente para moverse entre 100-150 kilómetros relativamente.

Un tanque de gasolina se rellena en cuestión de escasos minutos y en caso del motor eléctrico, se precisan de varias horas para completar su carga. Es uno de los inconvenientes más fuertes de este tipo de vehículos, debido a la incomodidad que esto puede llegar a provocar.

 

 

Redes de carga inexistentes

Si vamos por la carretera y nos estamos quedando sin gasolina, rara vez no encontraremos una gasolinera cerca. Pero si vamos en un coche eléctrico, encontrar puntos de recarga se vuelve más complicado. No obstante las ciudades, los ayuntamientos e incluso el Ministerio de Industria están haciendo todo lo posible para solventarlo.

 

 

Las baterías

Aunque han ido reduciendo su precio desde la salida al mercado del primer coche eléctrico, es cierto que las baterías siguen siendo caras. Extremadamente caras si contamos con que tienen una vida útil de unos 7 años, nada más.

Renault ha sido pionera en vender los coches sin baterías y poner a servicio del cliente un modelo de negocio nuevo, el alquiler de las mismas bajo un coste mensual. Lo que permite que el comprador tenga la batería en perfecto estado, aún siendo esto dentro de 15 años.

 

 

Contaminación

Es totalmente cierto que el coche eléctrico en sí no genera emisiones nocivas para la atmósfera. Pero también es cierto que la energía eléctrica debe conseguirse de alguna manera y es que al fabricarla sí se genera contaminación, aunque obviamente menos que los vehículos tradicionales.

La crítica hacia estos modelos que, se venden como totalmente respetuosos con el medio ambiente, va también hacia el proceso de fabricación. Debido a que las fábricas que los ponen a punto sí que contaminan. Y, como ya sabemos por los móviles y otros elementos de electrónica, algunos componentes necesarios son altamente contaminantes.

 

Dificultad para encontrar talleres

Tampoco hablamos de que sea imposible encontrar un taller para coches eléctricos en caso de que estos fallen. Pero sí es cierto que hoy en día, según están las cosas y como es obvio, es mucho más fácil dar con un taller tradicional. Además de que los repuestos del coche, casi seguro tienen que venir de fuera y eso encarece los costes de los recambios que debamos de hacer, aunque estos sean escasos.

No debemos dejar de considerar que estos inconvenientes se van subsanando a velocidad de vértigo. Para ello tan solo debemos realizar un pequeño estudio de los inconvenientes que tenían estos vehículos años atrás. Y es que, hoy en día, ya no solo se han arreglado algunos contras sino que han cambiado las tornas y se han convertido en ventajas.

Esperemos que el artículo haya ayudado a conocer un poco más acerca de este tipo de coches y contar con una visión más global del sector. A partir de aquí ya cuentan con el conocimiento suficiente para decidir de forma sensata si les conviene adquirir un coche eléctrico. O por lo contrario, aún queda esperar, ya que seguramente, dentro de una o dos décadas estos coches serán la norma y no la excepción.

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