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¿Crees que los neumáticos no influyen en el gasto de combustible? Estás muy equivocado
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Con unos precios de combustible cada vez más altos, buscar soluciones para ahorrar combustible se vuelve muy necesario
No abusar del aire acondicionado, reducir las cargas innecesarias o buscar fluidez en la circulación son algunas de las soluciones que pueden llevarse a cabo para reducir el consumo del combustible. Sin embargo, no son las únicas. Renovar los neumáticos en su debido momento es un factor importantísimo que debe tenerse en cuenta. Ya sabes que el ahorro de combustible es un tema que solemos tratar a menudo. Si hace poco te hablábamos de los 18 coches que menos consumen, hoy hacemos un repaso por cosas relacionadas con tus neumáticos para optimizar el consumo de carburante.
El 1 de noviembre de 2012, entró en vigor el Reglamento de la Unión Europea 1222/2009 sobre el etiquetado de los neumáticos. El objetivo de este reglamento es informar a los consumidores sobre tres aspectos clave de los neumáticos: eficiencia del consumo de combustible, adherencia en superficies mojadas y nivel de ruido emitido. Las marcas Premium, como Continental, Michelin o Briedgeston, tienen algunos neumáticos con la mejor clasificación para ahorrar combustible.
Los neumáticos más ahorradores

Si quieres escoger unos neumáticos que ayuden consumir menos combustible, debes optar por unos con menor consumo medio y la mayor eficiencia energética. Para esto, debes examinar:
- La resistencia a la rodadura: es la relación óptima entre la energía invertida en el movimiento y los factores externos que lo frenan. Por lo tanto, cuanto menor sea esta resistencia, mayor será el ahorro de combustible.
- La masa y la medida del neumático también tiene influencia en el nivel de consumo. Cuanto más ligero sea, menor es la resistencia a la rodadura y el automóvil gasta menos energía para ponerse en movimiento.
¿Cómo escoger los mejores neumáticos para el coche?
Antes de decantarte por unos neumáticos, hay que tener presente estos factores:
- Forma personal de conducción: si tu forma de conducción es más deportiva, necesitarás un neumático con más agarre y estabilidad.
- Tipo de carreteras por las que circulas: si habitualmente pasas por autopistas, necesitarás un mayor rendimiento en los neumáticos. Si por el contrario, vas a circular más por ciudades, es posible optar por una menor resistencia a la rodadura.
- Neumáticos de invierno, verano, o a todo tiempo: la temperatura ambiente y el clima son factores a tener en cuenta.
Si quieres tener otro factor en cuenta, tal vez te interese conocer cuáles son los coches que menos consumen.
¿Cuándo se deben cambiar?
Con el tiempo, todas las ruedas sufren desgaste y es obligatorio cambiarlas si no queremos aumentar el riesgo de accidente. Lo que cambia es el ritmo de ese desgaste. Pero, es un hecho que muchos conductores aún no saben cuándo toca cambiarlos. Como ya hemos indicado, los hábitos de conducción y factores ambientales influyen directamente, pero no es lo único.

Los neumáticos de más de cinco años deben ser revisados una vez al año. Sobretodo, revisarlos antes y después de un viaje largo. Si no se han cambiado en 10 años, se recomienda cambiarlos por unos nuevos.
Se deben observar los siguientes elementos:
- Desgaste de las bandas de rodadura: las barras de goma rígida solo se hacen visibles cuando la banda de rodadura se ha desgastado demasiado. Si son visibles, es hora de sustituir los neumáticos.
- Profundidad en la banda de rodadura: debes observar el dibujo de las ruedas. La profundidad de las cenefas debe estar al rededor de 8 milímetros. Si es menos de esto, habría que cambiarlas, y en ningún caso deberían utilizarse con un desgaste mayor a 1,6 mm. La mayoría de los neumáticos cuentan con unos indicadores de desgaste. Son unas pequeñas barras de caucho rígido que solo deberían apreciarse si se han desgastado lo suficiente. Señala el límite de la conducción segura. También, un truco para ver si la rueda está bien es utilizar una moneda de 1 euro. Si la goma cubre el círculo dorado, estará en buen estado.
- Presencia de bultos o ampollas: estos pueden provocar un fallo más grave en el neumático y poner en peligro la seguridad de los ocupantes.
- Presencia de pinchazos de más de 0,64 cm: si fuesen de mayor profundidad, no se deben reparar. Tampoco se deben reparar los neumáticos desgastados más de 1,6 mm.

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