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Fallos más comunes en los coches durante el invierno

por Pablo Rodriguez Rebollo
coches nevados aparcados en ciudad
  • La batería, la principal causa que deja fuera de juego a los coches en invierno

  • Un correcto mantenimiento puede evitar problemas mecánicos graves

No cabe duda de que el invierno es la época del año donde la mecánica de nuestros coches sufren más. Los culpables son, en definitiva, las bajas temperaturas y las condiciones climatológicas adversas sean las heladas, la lluvia, el granizo o la nieve.  Son elementos que pueden perjudicar gravemente el correcto funcionamiento de un vehículo.

Es por eso que ahora debemos de prestar especial atención a nuestros coches, tengamos previsto una escapada o su uso normal. De esta manera podremos prevenir averías complejas y costosas que nos den quebraderos de cabeza en el futuro.

¿Por qué es en invierno cuando más averías se producen? Es sencillo. Por un lado contamos con la climatología que obliga a nuestro vehículo y sus componentes a trabajar en condiciones menos favorables y deben emplear un extra para funcionar. Y por otro lado, tenemos un uso del vehículo por lo general mucho más alto, debido a que se usa más incluso en trayectos mínimos.

Según CEA (Comisariado Europeo del Automóvil) las averías más comunes en invierno son, en primer lugar, los accidentes. El mal mantenimiento de un coche o su antigüedad provocan una avería en el vehículo que puede desembocar en un accidente de tráfico.

coche suv rojo aparcado en descampado con nieve

Los fallos más comunes en los coches durante la época invernal son:

  • El funcionamiento de la batería. Debido principalmente a las bajas temperaturas, ligadas a un mal mantenimiento por no acudir al tallar regularmente, imposibilitan el arranque. Además, de que si cuenta con más de 3 años de antigüedad, y al margen de no haber tenido errores durante el verano, pueden imposibilitar el arranque y dejarnos tirados. Por lo que la CEA aconseja en relación a las baterías de coche comprobar la carga antes del invierno y realizar un cambio en caso de que fuera necesario.

 

  • La electricidad, tiene que ver con los fallos tecnológicos. Cada vez son más los vehículos que cuentan con sistemas electrónicos, por lo que es usual que ocurran estos fallos. Para ello deberemos atender las luces de testigos para saber cómo actuar en caso de que se enciendan.

 

  • El motor es otra de las averías más comunes durante el invierno. Concretamente la ruptura de los manguitos y conductos. Con el frío, se recomienda calentar el motor al ralentí. Si no esperamos a que el coche se caliente antes de ponernos a circular con él, es probable que tengamos un problema con la lubricación y se pueden llegar a dañar todas las piezas móviles del motor. Es una avería de las más caras, pudiendo llegar a dejar, en el peor de los casos, nuestro coche inservible.

 

  • Los neumáticos. Deberían de ser los elementos más revisados y cuidados del vehículo, debido a que son los únicos en contacto con el asfalto. La presión y la antigüedad de las ruedas pueden provocar que la sujeción no sea la adecuada, haciendo que el coche derrape con mayor facilidad.

 

  • Comprobar el estado del líquido refrigerante. Aunque una de las propiedades de éste es que es anticongelante hasta determinadas temperaturas, con el uso y el paso del tiempo va perdiendo propiedades. Un cambio a tiempo puede suponer unos 70€ (dependiendo del vehículo) mientras que la avería puede llegar a salir hasta por unos 3.000€.

 

  • El aceite, el líquido de dirección o de frenos. Son fluidos vitales para el correcto funcionamiento del vehículo. No obstante, estos deben de encontrarse en perfecto estado, lo que no es muy difícil sabiendo que su coste es bastante reducido.

 

  • Los faros. Aún más en invierno, la buena visibilidad es un factor indispensable para una conducción segura. Los trayectos nocturnos aumentan debido a los cambios de hora. Es por eso que debemos comprobar que nuestros faros funcionan a la perfección. A la vez que debemos comprobar los pilotos traseros, las luces del freno, marcha atrás, posición y dirección. Sin olvidarnos de la iluminación antiniebla, también importante en esta época.

 

  • La calefacción. Si hemos descuidado el sistema de refrigeración es probable que el radiador de la calefacción también esté sufriendo por ello. Un problema habitual es que los depósitos del circuito de refrigeración queden «almacenados» en el radiador de calefacción del habitáculo provocando que pierda eficacia. La limpieza del circuito puede tener un coste medio de 150€.
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