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Así funcionan los aparcamientos disuasorios de Madrid

por Noemí Alonso

Aparcamientos disuasorios de Madrid. Las medidas para sacar los vehículos privados del centro de la ciudad no son nuevas: a las puertas de la capital existen varios parkings en los que es posible dejar tu coche de forma completamente gratuita. ¿Cómo funcionan?

La Gran Vía contará con más espacio para los peatones, los coches más contaminantes tendrán prohibida la entrada a la capital durante los días con mayores niveles de polución… Las medidas para sacar el vehículo fuera de la almendra central de la ciudad siguen creciendo. Entre las propuestas más interesantes están los aparcamientos disuasorios de Madrid, que te permiten dejar tu automóvil perfectamente estacionado (y bajo techo) durante la jornada… ¡y la mayoría de ellos, sin pagar!

Hay 25 de estos parkings en la ciudad y 70 en toda la comunidad. Su objetivo está claro: quieren que dejes tu coche a las puertas de la urbe y que, a partir de ahí, emplees el transporte público. Así, se intenta evitar un uso abusivo del vehículo, mejorando los atascos y la calidad del aire.

Pero, ¿cómo se pueden utilizar estas instalaciones? ¿Es sencillo convalidar el título de transporte público que exigen algunas? ¿Están bien indicadas y las instrucciones son correctas? Extramotor.com ha empleado uno de los aparcamientos disuasorios de Madrid para comprobar su funcionamiento; te explicamos paso a paso el proceso que debes seguir.

  1. Localiza el parking que más te convenga, según la zona que uses para entrar en la capital.
  2. La mayor parte de estas instalaciones son gratuitas. En otras sólo es posible aparcar sin pagar de lunes a viernes o sábado, de 6 de la mañana a 22 h, un mínimo de cinco horas y un máximo de 16. Para evitar el abono de la tarifa correspondiente, debes presentar el título mensual de transporte público, un billete sencillo o la tarjeta del Consorcio de Transportes de Madrid. Sólo unos cuantos te exigirán un pago «normal»; comprueba a qué modalidad pertenece el parking que vas a utilizar para no llevarte sorpresas.
  3. Nosotros hemos elegido el de la avenida de Portugal, en la A-5, bien señalizado y con 432 plazas. El sistema de entrada es similar al de cualquier otro aparcamiento: te acercas a la barrera y, pulsando un botón, la máquina te da un ticket con un código. Has de conservarlo hasta tu salida y llevarlo contigo: si te lo dejas en el coche, no podrás abrir el acceso peatonal cuando vuelvas.
  4. Antes de las 8 de la mañana ya hay bastantes sitios ocupados… y ten en cuenta que realizamos la prueba a mediados de agosto. Sospechamos que en plena temporada laboral, su utilización está bastante demandada.
  5. Cogemos el metro utilizando la tarjeta del Consorcio de Transportes de Madrid.
  6. Tras nuestra jornada, regresamos al aparcamiento disuasorio. Para abrir la puerta peatonal, colocamos el ticket del parking sobre un lector de códigos.
  7. Aunque existen varios cajeros automáticos, buscamos la Oficina de Control para que el responsable compruebe que nuestra tarjeta del Consorcio de Transportes ha sido utilizada hoy.
  8. Una vez verificado ese dato, validará nuestro ticket para que podamos salir del aparcamiento sin abonar absolutamente nada.
  9. Nos dirigimos hacia la salida. Un nuevo lector de códigos analiza el ticket y levanta la barrera para que podamos volver a casa.
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