- Con este vehículo de Kymco te saltarás las ordenanzas de movilidad
- Multas a patinetes eléctricos: 500 euros por conducir bebido
Patinete eléctrico vs. bicicleta eléctrica. Las nuevas formas de desplazarse por la ciudad pasan por vehículos cuyo motor no sea de de combustión, eso está claro. En Extramotor.com probamos las dos alternativas de moda a la movilidad tradicional.

Si tuvieras que recorrer una distancia media (o no tanto) en la urbe… ¿preferirías una bicicleta o un patinete eléctrico? Las ciudades apuestan por estas modalidades, sabiendo que el vehículo impulsado por baterías es, hoy por hoy, minoritario (y caro).
Sin embargo, las dos ruedas ganan adeptos, por su comodidad, tamaño reducido y autonomía. Cada vez son más los usuarios que dejan el coche en casa (o cerca de una parada de transporte público) y sacan del maletero o alquilan este tipo de vehículos, pensados para desplazarse por la ciudad sin emisiones contaminantes.

La teoría es ésta, pero… ¿es tan idílico como lo pintan? En Extramotor.com hemos querido comprobarlo de primera mano para dar un veredicto. Un compañero nos presta su patinete eléctrico, del que habla maravillas. Kymco, que está cambiando las reglas de la movilidad con sus bicicletas eléctricas, nos cede su modelo Q para que nos enamoremos de sus virtudes. And the winner is…
Nueva movilidad en la ciudad: patinete eléctrico

Nos presentan nuestro nuevo vehículo durante una semana, este patinete e-Twow, comentándonos que ha servido para recorrer unos 20 kilómetros diarios (10 de ida y otros tantos de vuelta) durante más de un año.
Su propietario está encantado. La autonomía es de unos 30 km, suficientes para el trayecto. Cuando llegas a casa, lo recargas y está listo en unas tres horas. Alcanza una velocidad de 30 km/h, más o menos. Y su manejo es sencillo hasta para mí, algo torpe en la tarea de mantener el equilibrio. Resulta mucho más fácil estabilizarse cuando el motor empieza a funcionar, aunque es necesario tener cuidado, ya que alcanza un ritmo alto de forma rápida.
Repasamos las normas que rigen para estos vehículos (aún algo difusas; de hecho, en Madrid las empresas de alquiler los han retirado de las calles). Podemos ir por los carriles y vías señalizados a 30 km/h. Si nos vemos obligados a subir a la acera, no debemos superar los 5 km/h. Con eso en la cabeza (y un casco) nos lanzamos a la aventura.

Para empezar, el pretendido confort es relativo: si lo llevas en el maletero de tu coche y lo sacas al llegar a la «zona prohibida», perfecto. Pero si quieres trasladarte en metro o autobús y sacarlo para realizar la última parte de tu trayecto, piénsatelo bien (o haz pesas): marca unos 15 kg en la báscula y es un poco aparatoso transportarlo a mano.
Comenzamos a rodar de forma suave: con el pulsador de la mano derecha aceleras y con el de la izquierda frenas de forma progresiva. También puedes detener el patinete eléctrico pisando el guardabarros trasero, pero la frenada es más brusca. Es necesario practicar un poco si no quieres sustos.
La «luz de posición» delantera, tipo LED, es bastante potente, pero la trasera deja que desear, ya que su tamaño es pequeño: no nos extraña que muchos de los usuarios de estos vehículos lleven otras adicionales en el casco. Los coches suelen respetar la distancia de seguridad, pero más de uno hace gestos al adelantarnos… pasan un poco más cerca de lo que nos gustaría, la verdad.

Nos preguntamos por un posible pinchazo, pero las ruedas de este modelo son macizas. La suspensión amortigua bastante, pero procura no meterte en los baches y pasar los «guardias tumbados» despacio, así no sufriréis ni tu vehículo ni tú. Y no te arriesgarás a una posible caída.
Finalmente, llegamos a nuestro destino sanos y salvos. Lo único que hay que hacer es echarse de nuevo el patinete al hombro. Reza para que no haya muchas escaleras.
Nueva movilidad en la ciudad: bicicleta eléctrica

La flamante Kymco Q llega a casa tras plegar manillar y pedales para encajarla en el ascensor. El proceso es sencillo, pero si el patinete ya me parecía pesado, esta e-bike pone a prueba toda la fuerza interior que años de yoga me han dado. Yo marco en la báscula 45 kilos y mover en parado sus 20 kg (aproximadamente) es difícil, no voy a mentir.
Una vez en marcha, me reconcilio con ella. Es increíble la naturalidad con la que asiste al pedaleo… de hecho, cuenta con tres niveles de «ayuda» y el último se me antoja hasta excesivo para un recorrido con cuestas suaves: empieza a ganar velocidad y has de frenarla. Puedes jugar con el cambio de marchas para acompasar el avance: todo es fácil, tranquilo.

La suspensión trasera regulable absorbe irregularidades sin rechistar, la potente luz full LED dice a los vehículos dónde estás y, en conjunto, te sientes más «arropado» entre el tráfico. No sólo llevas un vehículo más grande y más rápido: los coches están más acostumbrados a ver bicicletas entre ellos y el respeto es mayor. O, al menos, tenemos esa sensación en este trayecto.
Nueva movilidad en la ciudad: conclusión

Aunque el patinete eléctrico pesa menos y es más barato (esta e-bike de Kymco tiene un precio de 2.499 euros), yo me decidiría por la bicicleta. Aporta un punto más de seguridad en la circulación, al tratarse de un vehículo más grande, y también se puede disfrutar en excursiones de fin de semana. La autonomía es mayor (eso sí, cuando te quedas sin batería, moverla es mas complicado, pese al aluminio empleado en su construcción, ya que pesa más que una bicicleta normal): llega a unos 90 km y puedes «estirarla» si pesas poco. Su batería se carga en 4 horas, así que no hay que esperar mucho para seguir rodando. ¿Me pasaría de las cuatro a estas dos ruedas? Me lo estoy pensando…

Deja un comentario