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| Nota | 6 |
Prueba Toyota C-HR. Otro SUV llega a nuestra sección de pruebas; en este caso, hablamos de uno de los crossover con mayor éxito de los últimos tiempos, gracias a su mecánica híbrida y a su diseño llamativo. Empezamos, precisamente, analizando su imagen. Pero hay más, claro.
Prueba Toyota C-HR: diseño
Cuando Toyota presentó el C-HR, sus líneas arriesgadas dividieron a los expertos: algo así podía «echar para atrás» a un público no muy acostumbrado a formas tan radicales… o conquistarlo. Y pasó lo segundo, quizá porque en este segmento la diferenciación es algo que se aprecia mucho.
Sin embargo, este diseño sacrifica el sentido práctico del vehículo en ciertos apartados, como veremos más adelante. Por ahora, déjame decirte que este crossover está basado en la plataforma del Prius, si bien mide 4,36 metros y es más alto, lo que hace que el acceso al habitáculo sea más cómodo y que la postura de conducción proporcione una mejor visibilidad (como en cualquier SUV, por otra parte, debido a su mayor altura al suelo). Tiene un dibujo anguloso, músculos, buena presencia. Gusta.

Prueba Toyota C-HR: interior
Normalmente no comenzamos analizando las plazas traseras, pero, como comentábamos antes, las formas del Toyota C-HR obligan a pagar muchos «peajes» en esta zona. Para empezar, el tirador de las puertas, enrasado, fuerza a poner la mano en una posición antinatural para accionarlo. El ángulo de apertura no es muy amplio, por lo que el acceso no es cómodo. El espacio para dos adultos (tres irán demasiado justos), sin embargo, es suficiente, aunque sean altos… eso sí, quizá se sientan agobiados, ya que las ventanillas son estrechas y dejan pasar poca luz.
¿Está hecho, entonces, para familias? Si estabas pensando en llevar a tus hijos al colegio en él, prueba primero a meter una sillita infantil y decide si el esfuerzo (por la falta de amplitud que dejan las puertas) merece la pena. El maletero, con casi 380 litros, sí es muy aprovechable: podemos colocar el piso en dos posiciones, abatir los respaldos de los asientos si necesitamos más sitio…

Las plazas delanteras son otro cantar. Materiales y ajustes están cuidados (aunque los plásticos duros serían mejorables), los asientos son cómodos, hay espacio… Nos gusta incluso la pantalla que muestra la información del sistema de infoentretenimiento: normalmente, este dispositivo distrae mucho y su manejo obliga a desviar la vista de la carretera, pero en el C-HR está en una posición elevada, como la mayoría de los mandos, lo que permite un manejo más sencillo y rápido. Puedes hacer muchos kilómetros tras el volante, ya que la postura de conducción es confortable. Y hablando de viajar…
Prueba Toyota C-HR: conducción
Vaya por delante que el Toyota C-HR no está pensado para divertirte en carreteras retorcidas ni para que muestres tus dotes a sus mandos (y cuidado si quieres sacarlo del asfalto, puesto que su altura al suelo no es mucha). Aun así, ofrece cierta agilidad y es cómodo, lo que nos lleva a pensar que sería capaz de lidiar con un motor más potente, ya que los 122 CV de su sistema híbrido se quedarán cortos en algunas situaciones… se ha ideado para una conducción suave, sencilla; ésa es su mayor virtud: no te exige nada.
Esta sensación placentera, el relax que se supone asociado a un vehículo de estas características, se desvanece debido al sonido del propulsor. Un cambio automático de variador continuo se encarga de gestionar la fuerza y, al afrontar una cuesta o una situación que demande más potencia, el ruido que llega al habitáculo es áspero e intenso, como si un aspirador industrial se hubiera puesto en marcha. No casa con el tono relajado que se supone debería acompañarnos.

Por suerte, la ciudad será el escenario en el que se moverá normalmente, así que funcionará en modo eléctrico, sin rumor alguno, durante buena parte del tiempo, permitiéndonos también ahorrar combustible. Hemos logrado una media de 6,2 l/100 km, que no está mal, pero se aleja de las cifras oficiales.
Prueba Toyota C-HR: motor
El sistema híbrido que impulsa el C-HR cuenta con un motor de combustión y otro eléctrico: unidos, proporcionan 122 CV suficientes para tu día a día, si bien en ciertas circunstancias pueden mostrarse algo «perezosos». Para evitarlo, prueba a jugar con los modos de conducción: Sport, Normal y Eco. Cada uno de ellos varía la respuesta de la mecánica y la asistencia de la dirección, proporcionando sensaciones más o menos dinámicas, según tus preferencias.

Prueba Toyota C-HR: equipamiento
La marca nipona incluye de serie en todos los acabados el Toyota Safety Sense, un paquete con alerta por cambio involuntario de carril, sistema de detección de peatones, reconocimiento de señales de tráfico, programador de velocidad activo, cambio de luces cortas a largas…
También forman parte de la dotación básica el dispositivo de infoentretenimiento Toyota Touch 2 (se maneja desde el volante multifunción), el climatizador bizona o el arranque por botón. Nuestra unidad contaba con el acabado Dynamic Plus, que añade pintura bitono para la carrocería, sistema de sonido JBL (el altavoz del maletero resta un poco de espacio), LED’s en los faros delanteros y avisador de vehículos en el ángulo muerto. Desde luego, en cuanto a seguridad no se puede pedir más.

Prueba Toyota C-HR: conclusión
Esta versión del Toyota C-HR cuesta casi 30.000 euros, lo que quizá te parezca un poco excesivo para un vehículo que se encuentra especialmente cómodo en la ciudad, pero piensa que es aquí donde sacarás más partido de todas sus asistencias a la conducción. Además, siendo híbrido, tienes vía libre para moverte aunque se activen los protocolos anticontaminación… sería una pena no aprovecharlo, ¿verdad? Y sabes que puedes sacarlo de la urbe siempre que quieras: no te emocionará en el viaje hasta tu destino, pero te llevará allí sin preocupaciones.
Ficha técnica Toyota C-HR
| Dimensiones | 4,36/1,79/1,55 m (longitud/anchura/altura) |
| Potencia | 122 CV (90 kW) |
| Consumo oficial | 3,8 l/100 km |
| Emisiones CO2 | 86 g/km |
| Precio | 29.500 euros |
Rivales Toyota C-HR
Kia Niro

Este híbrido ofrece un mayor espacio a sus ocupantes y tiene una potencia más alta que la del C-HR, lo que lo convierte en un vehículo más adecuado para viajar con la familia.
Nissan Qashqai

El superventas entre los SUV no tiene opción híbrida, pero su gama de motores ofrece alternativas muy interesantes, que dejan el gasto de combustible en un nivel similar al de este Toyota. Eso sí, es un poco más caro y su equipamiento es menos completo.
Suzuki S-Cross

Este rival nos gusta por su sencillez y sinceridad: tiene un precio asequible (es el más barato de los contrincantes presentados) y su dotación de serie es muy abundante. Se desenvuelve bien en las pistas, donde te divertirás, y te proporcionará una conducción muy viva.




















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